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“Responsabilizo de la desinformación a las personas con formación universitaria, como Alazard, Arocena o Matta, quienes deberían saber que lo que dicen no es correcto”
Informe UBA: primeros comentarios del doctor en Química Oscar Ventura
“Es incompleto, hay que continuarlo”, pero si algo surge con claridad del informe de la Universidad de Buenos Aires es que no registró contaminación, comentó el docente e investigador del Pedeciba. “Ratifica lo que surge de informes anteriores de la Dinama y de Green Cross, que son sistemáticos”. (Actualizado 28/10/2008)
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20/10/2008.

Entrevistado por Sandra Dodera en su audición de radio de Fray Bentos, Ventura desarrolló unos primeros comentarios, efectuados a poco de leer el informe. La explicación tuvo el valor agregado de su sencillez, porque Ventura es además un excelente divulgador. Su “traducción” hace accesible lo que para el común de los oyentes resulta incomprensible (TRS, NO2, H2S, etcétera).

(Escuchar la entrevista, grabada por Alejandro Villaverde. Archivo de mp3, 9,6MB, 21.00'.)

Destacó que en múltiples casos no es posible la comparación entre el antes y el después del funcionamiento de Botnia, porque los investigadores no tomaron esos datos o, al menos en un caso, no indican con precisión la comparación de los lugares donde los tomaron. Desde el punto de vista metodológico es un conjunto de mediciones experimentales muy mal diseñado, donde la mayor parte de la información no puede contrastarse contra un blanco fiable.

Tal como dice el informe, señaló, en ningún caso se exceden los valores internacionales. Pero eso no es suficiente: lo que no dice el informe es que los valores distan muchísimo de esos límites; en general son menores al 10% del valor más estricto de la WHO. En el único caso en que se excede ese límite es en la ciudad de Gualeguaychú, para el NO2, antes de que Botnia funcionara. Y seguramente es atribuible a los automotores.

En la mayoría de los casos, destacó Ventura, los valores medidos después del funcionamiento de Botnia son iguales o menores que los detectados cuando la fábrica no funcionaba.
Con una sola excepción: la única medida de ácido sulfhídrico (H2S) postoperacional en Gualeguaychú con un equipo portátil. Se asocia el olor del ácido sulfhídrico al de huevo podrido, pero a Ventura le parece más sencillo compararlo con el olor a zorrillo, cuando se atropella uno en la ruta.
Curiosamente, pese a tener instalado en ese lugar un equipo de monitoreo continuo fijo (Tabla 4), no se reportan los datos de este equipo y sí los del equipo portátil. Eso resulta sumamente sospechoso. Los investigadores deberían adjuntar todos los datos reportados, so pena que se piense que ocultan datos que les desfavorecen (por ejemplo, que el equipo fijo no registró nada).

También destacó como un error metodológico atribuir el H2S en Gualeguaychú a la operación de Botnia, ya que la estación está (según el propio informe) a 25 kilómetros, mientras que en las estaciones ubicadas a 9 y 14 kilómetros no se detecta nada (N/D), De hecho, en el caso de La Victoria, existe una diferencia entre lo que registran el fijo y el móvil, lo que implica posiblemente que existen problemas de medida.
Independientemente de lo anterior, el valor de ácido sulfhídrico registrado es tan bajo que es apenas el 3% del valor permitido por la WHO, totalmente despreciable y ciertamente no detectable al olfato.

Los valores de monóxido de carbono (CO), y de óxido y dióxido de nitrógeno (NOx y NO2), mucho mayores en Gualeguaychú que en La Victoria o Ñandubaysal (que están más cerca de Botnia), reflejan sin duda la contaminación del parque automotor de Gualeguaychú y eventualmente de industrias cercanas, como las del Parque Industrial (PIG) de la ciudad. Nótese que en el mismo período no se registran valores tan altos de dióxido de nitrógeno en las estaciones meteorológicas de Fray Bentos, lo que indica que es mucho mayor la polución que existe en Gualeguaychú.

Respecto a los compuestos de azufre reducidos (H2S) y el compuesto de azufre oxidado (dióxido de azufre, SO2), este último fue detectado antes de la operación de la planta y no después de que comenzara a trabajar. Este resultado no permite extraer conclusiones importantes, precisó Ventura. Es una medición efectuada en condiciones particulares, depende de las condiciones del viento, etcétera. No es un estudio estadístico sino un muestreo muy incompleto y parcial que no permite llegar a conclusiones válidas… excepto que no hay contaminación de ningún tipo. La única excepción es el ya comentado monóxido de carbono registrado en la propia Gualeguaychú (tres veces más alto que en la estancia La Victoria) y el dióxido de nitrógeno (15 veces más que en La Victoria), atribuible a los gases de los motores de combustión interna, típica de las ciudades. 

Otra curiosidad: el material particulado se midió sólo en la estancia La Victoria y la Costa Uruguay. En este segundo caso no es posible comparar nada, porque no se incluye un registro previo a la operación. En el caso de la estancia La Victoria, se ve que existe menos material particulado en el aire luego de la operación de Botnia que antes de ella.
Los materiales particulados son lo que se midió sensiblemente durante los incendios en Entre Ríos, del mismo modo que los incendios forestales son los que producen dioxinas y furanos. En esos casos, la materia orgánica de los bosques, en combinación con el cloro presente en la sal (cloruro de sodio), terminan provocando las dioxinas y furanos. No ocurre lo mismo con los incineradores de basura urbana, domiciliaria, hospitalaria, etcétera, diseñados para que la temperatura sea lo suficientemente elevada para que las dioxinas y furanos o bien no se formen o bien, si se forman, se destruyan y no emerjan a la atmósfera.

Ventura concluyó que el informe es parcial, tiene grandes carencias metodológicas; no da todos los resultados como para que sea posible hacer una evaluación por pares, pero con los datos que aporta demuestra que Botnia no contamina sino todo lo contrario.
Los valores registrados de posibles contaminantes son menores después que antes de la operación de la planta; demuestran que la ciudad de Gualeguaychú tiene una alta contaminación por gases usualmente relacionados con los motores de combustión interna y, en general ninguno de los parámetros (excepto por uno en Gualeguaychú, ajeno a la planta) excede los valores recomendados por la WHO, ni antes ni después de la operación.

Este informe, recordó, viene a ratificar los resultados de los otros ya efectuados: los de la Dinama y de Green Cross (ambos son sistemáticos y puede seguírselos a lo largo del tiempo). Y ratifica lo que se dijo desde el principio: si la fábrica opera en las condiciones para las cuales fue diseñada, no tiene porqué haber contaminación. Los habitantes de Fray Bentos y los de Gualeguaychú pueden estar tranquilos porque hasta ahora no se ha encontrado ningún trazo de contaminación.
“No hay que esconder los informes, no hay que poner la cabeza bajo tierra, como intentó hacerlo el intendente Bahillo diciendo que esto no era cierto”, postuló finalmente, e invitó a la población de Entre Ríos a que se integre a la comisión de seguimiento de Botnia, para comprobar que no ocurrió ninguna de las cosas que les aseguraron que ocurrirían. “Van a tener que reconocer que se equivocaron, sí, pero mucho peor sería tener razón y estar siendo afectados en su salud. No lo están siendo, la producción no está siendo afectada, el ambiente no lo está siendo, y no hay ninguna razón para seguir en esta situación”.

***

Actualización 28/10/2008.

Ampliación de Ventura en comunicación con un periodista argentino que –uniendo todos los cables sueltos y contradicciones de la información– comenzaba a entender los hechos:

Evidentemente el estudio existe, a esta altura es innegable, porque está en manos de mucha gente. Quien lo tiene completo (por propia confesión) es tu colega Verónica Toller de Gualeguaychú (190 páginas que incluyen todos los anexos). Los demás no hemos tenido tanta suerte y sólo pudimos acceder al cuerpo principal (28 páginas) pero no a los anexos con los datos.

El estudio no fue encargado por la presente administración (el intendente de Gualeguaychú) sino por el anterior, en las postrimerías de su mandato. Pero obviamente fue encargado para la municipalidad, no para él personalmente.

El estudio en sí es sólo sobre calidad de aire, no incluye calidad de aguas ni afectación (o no) de la biota. Por lo tanto, de ese estudio no puede concluirse “Botnia no contamina” porque podría eventualmente “contaminar” el agua, sin “contaminar” el aire.

Pongo “contaminar” entre comillas, porque la palabra tiene una definición precisa. Tanto en Wikipedia, como en el Diccionario de la Real Academia Española, como (lo que es más importante) en el cuerpo legal que regula las relaciones entre Argentina y Uruguay en torno al río (el Estatuto del Río Uruguay como el Digesto) se establece claramente que “contaminar” significa modificar física o químicamente un medio de tal manera que se produzcan efectos dañinos. No alcanza que una ciudad vierta sus aguas servidas sin tratar al río, para que eso se considere contaminación. El río deber ser además incapaz de metabolizarlo. Eso sucede, por ejemplo, si se vierten demasiados nutrientes (como el fósforo, proveniente del glifosato usado en la agricultura) que provocan la proliferación de algas, éstas quitan el oxígeno de las profundidades de las aguas y hacen que mueran los peces (eso se llama eutrofización).

Para saber si hay o no daño, lo que se hace internacionalmente es seguir una serie de normas que estudian ciertos parámetros relacionados con la eventual contaminación. Para esos parámetros se fijan valores tales que, estando por debajo de ellos, no sucede ningún daño. Esos parámetros, de la misma manera que sucede con el peso que puede soportar una viga por ejemplo, tienen una cierta tolerancia, digamos un 20% o un 50%, de tal manera que aún cuando se sobrepase ese límite se está lejos de provocar daño. En el caso de aguas se miden parámetros que se llaman BOD, COD, AOX, etcétera.

En el caso de aire, se miden parámetros como el contenido en óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, azufre reducido, etcétera. Si estos parámetros están por debajo de los valores más estrictos internacionalmente permitidos (es decir los más bajos posibles), entonces no se produce daño al ambiente y se dice que lo que sea que está emitiendo eso no contamina.

En el caso de este estudio, los valores que se encuentran están del orden de 10 veces por debajo del límite. Quiere decir que habría que multiplicar por 10 lo actualmente encontrado para llegar tan siquiera a un límite que se sabe internacionalmente que aún así no produce daño.

De ahí la conclusión que se sacó de ese informe de que “Botnia no contamina”. Lo que el informe estrictamente dice es que ni en los dos meses anteriores ni en los dos meses posteriores a la operación de Botnia (que es el período en el que se tomaron las medidas) ninguno de los parámetros con los que se puede juzgar la contaminación en aire están ni remotamente cerca de rozar los límites cuando se considera contaminación.

Más patético aún, en la mayoría de los casos los valores medidos antes de la operación de Botnia son superiores a los medidos después. Siempre están muy por debajo de los límites. Pero, paradójicamente, uno podría decir que la operación de Botnia hizo que mejorara la calidad del aire que respiran los gualeguaychuenses, porque después de la puesta en marcha de Botnia la concentración de sustancias potencialmente contaminantes es menor.

Aún más, como se hicieron medidas en distintos puntos a diferente distancia de la chimenea de Botnia, se puede observar claramente que los puntos más contaminados están en la propia ciudad de Gualeguaychú (a 25 km de  Botnia) y no en la estancia La Victoria (a 9 km) o en Ñandubaysal (a 13 km). Esto es así debido a la mayor concentración de transporte automotor que produce los óxidos de nitrógeno que se observan.

Los datos de este informe coinciden con los que obtuvo Green Cross el año pasado midiendo en Ñandubaysal (de donde finalmente tuvieron que irse porque llevaron ahí todos los instrumentos de la SADS). Hoy Green Cross está midiendo exactamente en Arroyo Verde (también en aire) y sus resultados muestran exactamente lo mismo, que no hay contaminación en aire (es decir, todos los parámetros de concentraciones de eventuales contaminantes están muy por debajo de los límites permitidos) ni debido a Botnia ni debido a ninguna otra cosa. Si querés confirmar este extremo, llama a la Dra. Atienza (…), en Green Cross, y preguntale si esto es como yo te lo digo o no.

En conclusión. El informe existe, fue encargado por la municipalidad, lo conocía la prensa y la Asamblea mucho antes de que saliera a luz (a mí me llegó justamente de parte de un asambleísta de la ACAG) y no lo estaban dando a conocer hasta que lo hicimos desde Uruguay, y lo que dice es que, juzgando exclusivamente desde el punto de vista de los contaminantes atmosféricos, no hay contaminación causada por Botnia, e incluso el aire es más limpio luego de la puesta en operación, que antes.

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